Abrir la calle

Nombre / Name: Concurso Plan Maestro Campus Lo Contador
Convocante / Convener: La Facultad de Arquitectura, Diseño y Estudios Urbanos (FADEU), Dirección de Infraestructura de la Pontificia Universidad Católica de Chile.
Ubicación / Location: Santiago, Chile.
Fecha / Date: mayo 2015.
Equipo / Team: ABRIR LA CALLE: Germán Hidalgo (Jefe de Equipo), Diego González, Oscar Aceves Alvarez, Sebastián Hermosilla, Carlos Silva.

 

La estrategia principal consiste en abrir una calle que cruce transversalmente el Campus Lo Contador y que conecte las calles El Comendador y Los Navegantes, haciendo realidad un antiguo proyecto de urbanización para el barrio de Pedro de Valdivia Norte. Este proyecto, de 1958, denominado Plano Regulador de la Población Lo Contado, abría un conjunto de calles cortas en sentido norte-sur, generando circuitos más fluidos y medidos. La calle, como elemento en sí, es el lugar donde convergen la escala de la arquitectura y la escala de la ciudad. Es, por tanto, el elemento en donde se intensifica el problema que la noción de campus pone en juego, desde el punto de vista que ya lo hemos expuesto. Se propone configurar una calle a través de la reorientación de los edificios actualmente existentes en el campus y que se sitúan sobre su eje norte-sur, de modo que sus accesos principales se vuelquen a este nuevo espacio, el que a su vez los conectará directamente con el barrio y con el resto de la ciudad. De la misma manera, los nuevos edificios propuestos, situados en la zona oriente del predio, se organizarán en torno a un recorrido interior anexo a este espacio, dependiendo de él en términos de su accesibilidad. De este modo, la calle soportará una nueva espacialidad, asumiendo un marcado carácter público, de la cual hoy carece el Campus Lo Contador. Se configurará así un lugar claramente identificable, abierto a la comunidad, y con el rol de integrar las diversas actividades que se desarrollan en nuestra Facultad. La calle será por tanto un lugar de encuentro, tanto del mundo propio, el de la Facultad y sus tres unidades académicas, como del mundo compartido con la comunidad, que se materializará a través de los programas de extensión y de servicio actualmente existentes, además de los nuevos programas que se propone integrar: la biblioteca, considerando su nueva sección, Biblioteca Escolar Futuro, un nuevo salón de conferencias, edificios propios para la Educación Continua, los servicios profesionales externos, una cafetería abierta al barrio, al igual que la librería, etc. Proponemos, en síntesis, un campus que resista una doble lectura: la del mundo propio y la del mundo compartido con la comunidad, lo cual es un gran desafío para el futuro de las instituciones de Educación Superior de carácter público, que deben enfrentar este problema tan sensible en la actualidad.Sin embargo, no por ello las pre-existencias que componen este propuesta deben perder su identidad. Por ello, la Facultad histórica concentra sus unidades académicas y administrativas en una manzana cuadrada, de bordes construidos, y con jardines contenidos al interior de los edificios, de lo cual la antigua casona es su principal paradigma. A la inversa, los nuevos programas, abiertos a la comunidad, se proponen organizados en la manzana vecina, que toma una forma trapezoidal, configurada por edificios aislados y rodeados de jardines, de lo cual, por su parte, la antigua casa de Don Sergio Larraín es su paradigma. Dos mundos formalmente contrapuestos, pero históricamente vinculados, y reunidos en torno a una nueva calle.

The main strategy is to open a street that crosses the Campus Lo Contador and connects the streets El Comendador and Los Navegantes, making a former urbanization project for the neighborhood of Pedro de Valdivia Norte a reality. This project, of 1958, called Regulated Plan of the Population Lo Contado, opened a set of short streets in north-south direction, generating more fluid and measured circuits. The street, as an element in itself, is the place where the scale of architecture and the scale of the city converge. It is, therefore, the element that intensifies the problem that the notion of campus brings into play, from the point of view that we have already exposed. It is proposed to configure a street through the reorientation of the buildings currently existing on the campus and that are located on its north-south axis, so that its main accesses are dumped into this new space, which in turn will connect them directly with the neighborhood and with the rest of the city. In the same way, the new proposed buildings, located in the eastern area of ​​the property, will be organized around an interior route annexed to this space, depending on it in terms of its accessibility. In this way, the street will support a new spatiality, assuming a marked public character, which Campus Lo Contador lacks today. This will configure a clearly identifiable place, open to the community, and with the role of integrating the various activities that take place in our Faculty. The street will therefore be a meeting place, both of the world itself, of the Faculty and its three academic units, and of the world shared with the community, which will be materialized through the existing extension and service programs, in addition of the new programs that it is proposed to integrate: the library, considering its new section, Future School Library, a new conference room, own buildings for Continuing Education, external professional services, a cafeteria open to the neighborhood, as well as the library , etc. We propose, in short, a campus that resists a double reading: that of the world itself and that of the world shared with the community, which is a great challenge for the future of public higher education institutions, which must face this problem so sensitive today. However, not for that reason the pre-existences that make up this proposal must lose their identity. For this reason, the historical Faculty concentrates its academic and administrative units in a square block, with constructed edges, and with gardens contained within the buildings, of which the old house is its main paradigm. Conversely, the new programs, open to the community, are organized in the neighboring block, which takes a trapezoidal shape, configured by isolated buildings and surrounded by gardens, of which, in turn, the old house of Don Sergio Larraín is his paradigm. Two worlds formally opposed, but historically linked, and gathered around a new street.

 

 

 

 

 

 

 

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